miércoles, 29 de febrero de 2012

Apatía






Cómo te explico lo que ya no quiero hablar.
Llamas a un recipiente con ganas de vomitar,
divago todo el día con lo contrario de tu amor
nefasta realidad que hoy es mi verdad.

Saltan las dudas y acaparan lo recuerdos
la nostalgia me abraza contra tus senos.
Aunque cada memoria la llevo al precipicio
sin la intención de salvar alguna sola.

Cómo comprender que lo marchito muerto es
en la terquedad de revivir sueños, aderezándoles
con el único sazón de una bilis hoy derramado.
Finjo simpatía para que lleves ese mi buen sabor.

Ser apatía me ha dado la inesperada alegría
que en mi ansiado dolor buscaba, regocíjate
ahora que no te necesito, ahora que no extraño
porque fiel seguidor he dejado ser en tu rebaño.



Adriana Victoria (c)

sábado, 25 de febrero de 2012

Patana hasta el alma





Necesidades que como necedades supuran un hedor de confundida desesperación entre el desecharte y quererte.
El sinsabor de tener la razón abruma los alientos alcalinos en lanzar corrosivas argumentaciones de tu exageradamente positiva existencia.
Retumban los pensamientos en los impactos acertados de profunda oscuridad encontrados en la bruma de austeridad, por convencerte que nada más me has de quitar.

Reinterpretar tu pantomima, soslayo el más irónico pensamiento de tus seguidores envenenados de la dopamina del amor que les profesas hasta que te hartas a ti misma.
Me queda esta particular manera de punzar en las tonterías de un día cualquiera y recontar los detalles como épicos cuentos de una aburrida existencia cansada hasta el alma de vivir siempre lo mismo.

Ya me ves; "patana" hasta el alma en la dicha del sarcasmo escondido en la pequeñez de la burla inoportuna solo por haber estado a tu lado.


Adriana Victoria (c)