D-GENERATIVO-CRóNICO

Los Nuevos "Ricos"

Hace unos años recuerdo a mis compañeros de la secundaria decir: "cuando sea grande me gustaría ser diputado, al fin que a esos les pagan una lanota para ir a dormir y alzar la mano a lo bruto".
De cierto modo me parecía preocupante, reflexionaba que no era correcto y mi respuesta era "encuentra eso que tanto te apasiona para cambiar al mundo" luego fue muy ñoña mi respuesta y tuve que cambiarla para sobrevivir la adolescencia.

Poco a poco la realidad de un México ochentero donde el mayor miedo era el "robachicos", fue trasmutando en una perversión cada vez más siniestra; de nuestra lucha contra las mujeres vampiro, las momias o los zombies saltamos al mito del chupacabras, los ovnis de Jonathan Reed, Otro Rollo, Diego Santoy, uff!.. mil y un payasos dispuestos a entretener a todo un país cuyas consecuentes derivaciones nos pusieron en jaque.

La clase política cada vez más corrupta y cínica luego de haber sido tratada casi como realeza, eclosionó en la más pública de las decepciones: tráfico de armas, explotación sexual de mujeres y niños, nexos turbios, enriquecimiento ilícito; hasta indulgencias plenarias cual nobleza medieval; en fin, un largo etcétera. Y así poco a poco la sociedad harta, insufló movimientos ciudadanos que a la fecha siguen proponiendo bajo el costo de su propia sangre.

La realidad de los "nuevos ricos" no es una película western, es una consecuencia de aquella herida donde es más fácil apoyar a los buenos y abuchear a los malos. No creo existan semejantes bandos, son consecuencia. Un solo ejemplo basta mencionar la siguiente cadena de circunstancias y esto nada más para ser muy superficial: Falta de empleo -> Migración de hombres en edad productiva -> Niños, mujeres y ancianos pseudo huérfanos -> Incremento de remesas -> Industria bancaria -> Corrupción -> Baja de fondos monetarios -> Educación monótona -> Adolescentes innocuos -> Baja en las remesas -> Más flujo migratorio -> Deportaciones -> Intolerancia -> Niños, adolescentes y adultos seducidos por el narco...

La verdad es que ya no me espanta ver un puñado de $100 dólares en la mano de un joven de 21 años, con finta de reguetonero y playera polo con "el caballito como el de la barbie" -así como van a buscarla en las tiendas departamentales.- Eso solo muestra el panorama de los "nuevos ricos", esos que apenas saborean el dinero a manos llenas y compran zapatos de cocodrilo, jeans de diseñador, playeras de colores revueltos. "Los niños bien se notan, sus mamás incluso piden descuentos, pues les ha costado ganar ese dinero" dice la mujer de la tienda departamental con estrella, "los nuevos riquillos se notan aun más, te piden consejos de moda o traen el catálogo y quieren vestir igual que el modelo, les ofreces descuentos y se ofenden. Me intimida atenderlos, trato de no hacer contacto visual porque ya sé de quienes se trata pero me va bien en las ventas, ellos saben lo que quieren y lo llevan por montón así que los atiendo."

No quiere decir que la historia o las consecuencias se conviertan en el cuento de nunca acabar o que los prejuicios encuentren un nuevo cause de temor. Simplemente observo esta nueva relación amor-odio que nos enfrenta a la moral y los placeres, confrontar el sueño de "querer tener" por el de "querer ser". El mayor de los colmos es salir del país y lanzar a puños el botín en el vecino del norte.

Estruja mi corazón haber escuchado a "un nuevo rico" con aproximadamente 22 años en el área de fragancias para caballero: "no mames, antes ni las cajas alcanzábamos a comprar y ahora... llevamos un chingo!" voltea y ve el departamento de la playera del caballo, vuelve y dice a sus amigos "esa la puso de moda aquél cabrón... ahora si yo me voy a comprar todas"; otro de sus amigos le responde "pues si güey, es la narco cultura" a lo que un tercero inquisitivo les dice "ya cállense...!" y con el fajo de billetes en la mano pregunta "cuánto es miss?".

Confundida tras haber defendido la "moral puritana del estirado" resulta que era puro calzón chino, lo anterior estruja mi corazón al echarme en cara que la felicidad de unos a veces es la miseria de un niño con hambre, engolosinado con ídolos de poder palpable que viven el hoy a manos llenas, por que mañana... ni ellos saben.

Por: Adriana Victoria
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